Monday, May 3, 2010

Una reflexión provocada por cenar enfrente del televisor

Cené esta noche enfrente del televisor con mi señorita. Normalmente no presto mucha atención al programa que se pone – sobre todo son traducciones de malas películas Americanas, pero esta noche vimos un programa que se llamaba “Andaluces por el Mundo.” El nombre es bastante obvio… es un programa sobre los Andaluces que viven en otros países. No sé porque la premisa me interesó tanto. Es una idea sencilla, pero algo que no tenemos en los Estados Unidos. Elisa me preguntó: “No hay un programa de ‘Chicagoans por el Mundo’ allí?” Lo dijo como media-broma, pero el hecho de que no hay nada parecido en mi país me parece sumamente interesante.

Tenemos cada tipo de programa que uno se puede imaginar. Competiciones de cocinar, programas de “realidad” sobre cualquier imbécil que encuentra la oportunidad, programas dedicados a la gente y sus mascotas, otros sobre las madres de dos familias que cambian de lugar por dos semanas, pasando todo el tiempo peleando con sus nuevas familias en frente de los cámaras. Brett Michaels, de todos los tontos que hay en el mundo, tenía tres versiones de su programa buscando “amor,” o buscando otra modela aspirante con la que podía ligar.

Miro a cada idiotez así en el televisor cuando estoy en los EEUU; de hecho, soy adicta de la basura que son los programas de mi país. Pero el programa sobre estos “Andaluces por el Mundo” me llamó la atención por su sencillez y falta de elementos absurdos – los que definen a nuestros programas. Creo que hay algo bonito, algo cariñoso sobre la premisa de seguir a los prójimos andaluces mientras que viven años sobre años en países extranjeras. No compartimos esta actitud de camaradería en los EEUU. No nos interesan tanto nuestros vecinos… preferimos pasar nuestra tiempo en la sofá con la compañía de Brett Michaels y su harem de mujeres desesperadas.

No comments:

Post a Comment